Agenda


Hoy, Domingo 27 de Mayo

ver día completo

Separador

01-05-2018 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Catarsis rockera para padres desesperados

Empezaron a tocar en una fiesta del jardín de infantes de sus hijos, casi por casualidad. A seis años de aquel comienzo, tienen un disco, miles de seguidores y van por más. A través del humor, los raviolis le cantan a las pequeñas delicias de ser padres y madres: el madrugón para ir a la escuela, la tarea que no sale, el uso (y abuso) de las redes sociales y la culpa son algunos de los temas que habitan el mundo raviolero.

Comentar

Por Gabriela Baby



Gabriel “Gabichu” Wisznia venía haciendo espectáculos para chicos. Esteban Ruiz Barrea tocaba el bajo en bandas y en obras de teatro. Bruno Delucchi estaba en el mundo del jazz y componía música para obras de teatro. Juan Pablo Esmok Lew daba clases de guitarra y tenía una banda. Y un día, se conocieron.

La alquimia tuvo lugar en el jardín de infantes donde mandaban a sus hijos, el “Margarita Ravioli”, de Caballito. Una mañana, Silvia, la directora del jardín, les pidió que armaran un homenaje musical para el día de la maestra jardinera. “Yo no tenía muchas ganas de hacerlo” -confiesa Gabichu, voz cantante de la banda-, “pero fui al ensayo de todas maneras, con algún tema propio y algo de Pescetti, como para zafar”. Se juntaron en la casa de Esteban y salieron un par de canciones, que al otro día cantaron en el patio del Margarita Ravioli. “Algo pasó ese día, yo sentí en el escenario que algo explotó: había mucha energía, la gente salió contenta” recuerda, seis años después, Gabichu.

Un tema trajo a otro y un día (hace dos años) sacaron un primer disco: ¿Por qué no te mandé al turno tarde? Para ese entonces ya se habían sumado Martín Cicala, en batería, y Valeria Donati, en voces. Una mañana de otoño, alrededor del mate y antes de un ensayo, Revista Planetario compartió parte de la intimidad del mundo Ravioli.

El encuentro comienza en una esquina de Caballito. “La filosofía raviolera empieza en la panadería”, dice Gabichu que acaba de dejar a su hijo en la escuela y está listo para hacer la caminata hasta la panadería que nutre a la banda, donde comprará la docena y media de facturas para llevar al ensayo. Tres cuadras a paso firme y llegamos a la casa de Esteban -a quien todos llaman Tibi-, el bajista de la banda, que abre la puerta con una sonrisa: “¡Estoy solo!”, dice y su cara se ilumina. “Esto también es filosofía raviolera”, explica Gabichu. “Porque estar solo en casa es un logro, un lujo, un momento especial.”

¿De qué se trata la filosofía raviolera?

Gabichu: Creo que algo particular de la banda es poder decir que no nos bancamos a los pibes. Los grupos más tradicionales no van a plantear que el chico molesta, o que te cuesta madrugar para llevarlo a la escuela, o que no te bancás la culpa de decirle que no a todo, o que es una felicidad estar solos, estas cosas que nos pasan a padres y madres en la relación cotidiana. Al contrario, yo veo en muchas bandas y propuestas que hay un mensaje, insistente a veces, que dice que a los chicos los queremos. Y yo pregunto: ¿hace falta decirlo? Si somos los padres, es obvio que los queremos. Hablemos de otra cosa.

¿De lo que molesta de ser padres y madres?

Gabichu: Con humor y con mucho amor (porque de eso no hay dudas) podemos decir en nuestras canciones que no nos gusta levantarnos temprano para llevarlos a la escuela, pero que lo hacemos y le ponemos la mejor onda. Y sobre todo, podemos decir que algunas cosas de la paternidad nos cansan y que nos hacemos mil preguntas para las que no tenemos respuestas. Me puedo cuestionar muchas cosas, amo a mis hijos y me quejo igual. Todo junto.

Esteban: Abordamos temas que hacen a la paternidad, que forman parte de la vida cotidiana, pero que no son políticamente correctos. Y la gente agradece.

¿Los chicos se enganchan? Porque son temas de adultos en una propuesta de música para público infantil…

Gabichu: El niño entiende y disfruta con el adulto. Se ríen juntos: padres, madres y chicos, todos vienen a cantar… a gritar también. Porque a veces se arma una movida intensa en la platea. No te digo que somos los Redonditos de Ricota, pero hay agite.

Esteban: Yo miro desde mas atrás porque estoy en el bajo y observo mucho las caras del público y enseguida reconocés al tipo que viene por primera vez, que está sorprendido y de pronto estalla en una carcajada, y al que viene siempre y ya se sabe todas las letras. Y todos se enganchan. Es que hay algo liberador, catártico, en la propuesta.

Rock y delicias de la maternidad y la paternidad, ¿nada más?

Gabichu: También vamos mechando las canciones con juegos, porque a los chicos les gustan y necesitan hacer algo más físico.

Esteban: El show está pensado para compartir un momento divertido entre grandes y chicos.


LA VIDA COTIDIANA 
Ahora suena el timbre en la casa de Tibi y se suma Bruno Delucchi a la ronda. El mate circula todo el tiempo. Las medialunas van desapareciendo. “¡Qué ojeras tan grandes tenés!” dice Gabichu y aclara: “Esto también es parte de la filosofía Ravioli…” ¿Las ojeras? “Es que no dormí nada” –explica Bruno, que acaba de ser padre por tercera vez. Se suceden los chistes mientras el mate se apura para el lado del recién llegado. La filosofía ravioli puesta en acción.

¿Cómo funciona la banda internamente?

Gabichu: Yo vengo a veces con ideas, palabras, versos, algún estribillo tarareado. Bruno aporta mucho por el lado de la melodía y (Martín) Cicala, el baterista, es muy prolijo con los tiempos: arma la estrucutura, la maqueta del tema. Juan Pablo (Esmok Lew) aporta buenos riffs. Esteban hace buenos arreglos y tiene gran pericia a la hora de armar el conjunto, el ensamblado de cada instrumento. Las letras se discuten entre todos.

¿Entre todos?

Gabichu: Por ejemplo, el otro día fui a buscar a mi hijo a la escuela. ¿Y viste cuando te pide: “¿puede venir fulanito a casa?” Y yo: no. Y después, “¿puedo hacer tal cosa?” Y yo: no, no, no. Y después otro pedido y otra vez: no, no, no… Entonces me doy cuenta de que ahí hay un asunto que me provoca. Decimos que no todo el tiempo a los pibes y cuando el pibe no quiere hacer algo que le pedís (“levantá la mesa”, ponele) estallás como loco: “¡Dice no a todo!”, “No quiere hacer nada”, etc. Y vamos charlando el tema con la banda, aportando ideas, y de este asunto sale una canción.

Esteban: Son temas de lo cotidiano. Y hay cierta transversalidad en las letras: todos vamos agregando cosas.

Bruno: Siempre hay temas dando vueltas, como en proceso. “No, no, no” ya está armado, pero “Faltó la niñera”, otro gran tema de lo cotidiano, está en etapa preliminar. Y también hay otro tema dando vueltas que es el de no poder dormir cuando hay un bebé en casa… ¿les cuento de anoche?

Cuenten un poco más de esos temas en proceso…

Gabichu: El de la culpa es un tema enorme. Y el tema de los límites, los dos en contrapunto. Porque ocurre esto de no saber dónde poner límites o sentirte culpable por poner límites. A tal punto te sentís culpable que hacés cualquier cosa y pasás del no permanente al vale todo: tomá el celular, mirá toda la tele que quieras, te compro lo que me pidas. Ocurre esto de no poder equilibrar. Otro tema que nos interesa también es contarle a los hijos cómo era papi antes de tener hijos: barbudo, metalero y punk, aunque ahora escucha a Magdalena Fleitas, se acuesta temprano y es muy distinto.

Bruno: Otro tema es “mañana lavo” o el padre que empieza una actividad y al mes la deja, y luego se anota en otra cosa y al mes la deja, pero cuando el chico quiere dejar de ir a piano, le arma un escándalo.

¿Siempre por el lado del humor?

Gabichu: No siempre. Ahora estamos muy movilizados con un tema que va a salir algún día sobre un nene gay. “Valentín” se llama el tema por ahora y viene de una historia muy cercana, y muy conmovedora para nosotros, de un señor grande que se descubrió gay a los 40 años. Y él pidió, nos preguntó en realidad, por qué no hacer una canción de amor gay para poder pensar en la condición sexual de los chicos. Porque hay un montón de padres y de pibes que no saben qué hacer con esto y no pueden hablar. Y eso trae sufirimiento.


Y LLEGÓ LA VOZ FEMENINA 
A medida que la banda se iba armando –al igual que esta mañana– hacía falta una voz femenina. Y llegó Valeria Donati. Ella no pertenece al grupete de padres y madres del Margarita Ravioli, pero se sumó a Los Raviolis hace cuatro años –junto con el baterista, Diego Cicala- y aporta su cuota musical e histriónica al grupo.

Aprovecho que llegó Valeria para preguntar: En relación con los asuntos o temas de las canciones y esta filosofía raviolera, ¿hay preocupaciones propias de las madres y otras favoritas o exclusivas de los padres? 

Valeria: Actualmente está empezando a equipararse, o en algunos casos están equiparados, los roles de madres y padres. Porque los varones se involucran más en la crianza y en lo cotidiano, también porque las mujeres nos estamos yendo más de casa. Cuando falta la niñera, por ejemplo, antes quizá era un tema más preocupante para la madre, pero ahora tiene un impacto en toda la familia. Alguna vez tuvimos que suspender un ensayo porque uno de los integrantes de la banda tenía que ir a buscar al hijo a la escuela, cosas que antes no ocurrían.

En el tema “¿Por qué no te mandé al turno tarde?” se dicen cosas sobre la madre: la madre es la gritona, la mandona, la déspota y come seso, entre otras ‘virtudes’… ¿nadie señaló cierto matiz machista en la canción? 

Gabichu: Cuando subimos el video a las redes, yo pensé que iba a haber muchos comentarios en contra, porque es verdad que se dicen cosas fuertes contra la madre. Pero creo que todo el mundo entiende que se trata de un chiste, aunque si se pone polémico, mejor: daremos la discusión.

Valeria: Es cierto que se pone un poco violenta esa discusión entre padre y madre, como en un borde, aunque se entiende que siempre estamos jugando. Pero jugamos en ese borde, porque es la contradicción misma, y nos divierte jugar ahí. Además, tengo que decir que el tema “Turno tarde” me preexiste, es decir, Los Raviolis lo tienen de antes de que yo entrara a la banda. Y cuando empezamos a ensayar, yo sentí que no podía dejar pasar esto que dice él, que es algo muy fuerte, algo que podría pensar pero no decir, porque es un poco violento. Pero lo que pasa es que no somos hipócritas, entonces lo dice. Y yo reacciono: en el vivo le respondo, me voy enojando a medida que él suma adjetivos en mi contra, y le digo “andá a lo tu mamá, yo me voy con mis amigas…” y cosas así. Y los chicos se divierten un montón, las mujeres aplauden, los varones chiflan y aplauden también. En realidad, exponemos arquetipos, modelos de crianza, discusiones familiares, y esto tiene gran efecto en el público.

Y la música sigue siendo el viejo rock, que no pierde vigencia…

Valeria: Sí, pero dentro de esa gama del rock podemos hacer un reggae o una cumbia o un candombe o un rock pesado. Tratamos de estar atentos a lo que cada canción pide. A veces hay temas mas tranquis, con otra instrumentación, para que la letra también tenga otra presencia. Vamos pensando y probando. Porque todos venimos de otras experiencias. Yo vengo del folklore, Bruno del jazz y Esteban de otros ritmos. Y el hecho de hacer música para toda la familia nos da una libertad enorme, desde donde podemos habitar otros géneros. Y seguir probando.

El mate gira una última vuelta y la charla se termina. Juan Pablo y Martín avisaron que llegaban más tarde al ensayo: algo con los hijos los demora, reunión de padres, una fiebre inesperada, cosas de la vida cotidiana, que desatarán nuevos temas para seguir haciendo música y esas letras ¡tan necesarias!



 

PLANETA RAVIOLIS 
Gabichu Wisznia en guitarra y voz, Valeria Donati en voz principal y coros, Bruno Delucchi en teclados, pianos y coros, Esteban Ruiz Barrea en bajo y coros, Martín Cicala en batería y coros y Juan Pablo Esmok Lew en guitarra y coros. Ellos son Los Raviolis, la “banda de padres” que se conoció allá por el año 2012 en el jardín Margarita Ravioli al cual asistían sus hijos (y del que tomaron el nombre). Desde entonces, las miserias y maravillas cotidianadas de la paternidad (y la maternidad) fueron dando sustento a las canciones que grabaron en su primer disco ¿Por qué no te mandé al turno tarde? (2016) y siguen generando hoy nuevas ideas. Ellos se definen, con el humor que los caracteriza, como “un grupo de padres en banda que se junta para hacer catarsis sobre la pesada carga que conlleva la crianza responsable de sus niños”.

Más info: www.losraviolis.com

Los Raviolis se presentan el domingo 6 de mayo a las 17 hs. en La Tangente. Más info aquí

Tags: música, madres, chicos, Los Raviolis, padres

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2018 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados