Agenda


Hoy, Jueves 13 de Diciembre

ver día completo

Separador

01-12-2018 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

La Galera: Cuatro décadas de puro teatro

Desde un sótano en el sur de la ciudad a una sala, emblemática, en Palermo; incluyendo funciones en patios de escuelas; temporadas en teatros importantísimos y en otros bien chiquitos, en la Argentina, Latinoamérica y Europa, la compañía que en 1978 fundó, y desde entonces dirige, Héctor Presa supo construir un camino reconocido y respetado en el universo del teatro para chicos, y no tanto. Del clown a la comedia musical, todos los juegos mediante, con ternura y humor La Galera celebra cuarenta años encantando en clave 100% teatrera.

Comentar

Por Marisa Rojas



Desde finales de los años ‘70 La Galera trabaja desarrollando propuestas de teatro para público de niños y jóvenes, en ocasiones incluso también para adultos. Han sido, son, cuarenta años de trabajo creativo con un sello inconfundible: desde el espíritu pedagógico de la primera década a la propuesta lúdica de los años siguientes, forjando una identidad entre la comedia musical, el universo del clown, títulos originales y disparatadas versiones de clásicos de todos los tiempos, que forma parte ya de la historia del teatro argentino.

En 2018 La Galera cumple, y celebra, cuatro décadas de un camino que comenzó en un sótano húmedo del barrio de San Telmo, creció en el Abasto y se afianzó en el corazón de Palermo, ya con sala propia. Una trayectoria construida, también, en plazas, patios de escuelas, museos, escenarios de grandes teatros, en giras por el país, la región y países de Europa, cuidando la lluvia no arruinara vestuarios, recitando Shakespeare entre el canto de los pájaros, cantando y bailando iluminados con toda la técnica. Y siempre, jugando.


Este es el año del 40º aniversario de la compañía y el 2017 fue el del 20º de la sala de la calle Humboldt, ¿cómo fue inaugurar una sala de teatro veinte años atrás?


Héctor Presa: Para nosotros fue muy extraño porque, después de haber recorrido de manera itinerante distintos espacios, veníamos de diez años de trabajo estable en lo que había sido el Teatro Popular de la Ciudad, en Corrientes y Billinghurst, y ante nuestro pedido para que ese año, atentos a la situación económica que vivía el país, no se nos aumentara el alquiler, la respuesta fue: “O aceptan un aumento o se van”. Dio la casualidad que yo estaba haciendo un trabajo freelance para el gerente de un banco, quien sugirió que pidiéramos un crédito. Pero jamás habíamos pensado algo así, yo imaginé que algo como eso iba a ser imposible, que no teníamos ni un papel que nos avalara. Fui igualmente a una entrevista, regresé con una larga lista de requisitos, medio descreído, pero entonces Lali (Lastra, actriz, integrante del grupo desde hace 30 años) revisó todo muy cuidadosamente y al día siguiente me dijo: “¡Tenemos todo!” Y eso fue todo, todo, obra de ella que siempre fue híper ordenada con la administración y las cuentas. Gracias a los manejos económicos intuitivos de Lali, que es casi tan buena administradora como actriz, el crédito original que era a quince años lo pagamos a los cuatro, mientras transformábamos el taller mecánico que logramos comprar en la sala que finalmente sería la casa de La Galera, donde, además, pudimos organizar también nuestra idea de un grupo estable.

Lali Lastra: Me acuerdo una vez que vinimos con unos amigos quienes, nos confesaron mucho después, se fueron diciendo que estábamos realmente locos, muy locos. Primero por el barrio, porque a finales de los ‘90 Humboldt y Gorriti eran la absoluta oscuridad, y además se inundaba todo el tiempo. Pero era lo que habíamos podido comprar, necesitábamos un espacio en la ciudad y elegimos donde era más barato.

Héctor: Elegimos también a partir de nuestra realidad concreta que era el trabajo con las escuelas, porque ya entonces sabíamos que así como contar con un grupo estable también era muy importante desarrollar esa línea de trabajo. Así que partimos del centro de la ciudad, que es Corrientes y Juan B. Justo, y compás en mano marcamos un radio de diez cuadras alrededor, así llegamos acá. Pero necesitábamos trabajar y hacer del lugar un espacio habitable así que una alumna de entonces nos presentó al jefe de Proyectos Especiales de la Facultad de Arquitectura de la UBA que se copó tanto con la idea que, sin cobrarnos un peso, nos hizo un proyecto a partir del cual, en solo tres meses, levantamos la sala con nuestras propias manos. Lo único que no hicimos nosotros fueron el piso del escenario y el azulejo de los baños. Todo lo demás, cloacas incluidas, lo hicimos nosotros, con Lali y otras dos personas. Y cuando finalmente inauguramos, ya el primer año de funciones tuvimos el doble de espectadores que teníamos habitualmente en Corrientes.

¿Y por qué creen que sucedió eso? Tenían veinte años de historia pero estaban en una sala nueva, en un barrio difícil…

Lali: Sucedió que empezó a venir mucho la gente de la Zona Norte, de Belgrano, de los alrededores; porque hoy esto es un lío pero cuando recién llegamos era “un teatro en el barrio”, así se nos recibió y así empezamos a crecer.

¿Recuerdan con qué obra inauguraron la sala?

Lali: Con El payaso de Oz, que la ensayamos simultáneamente mientras levantábamos las paredes.

En la calle Humboldt se cuentan los segundos veinte años de La Galera. Vayamos más atrás, repasemos los veinte primeros.

Héctor: Bueno, esas fueron dos décadas bien diferenciadas. Por un lado están los primeros diez años, basados en el encuentro con Dora Sterman; una etapa de trabajo con una mirada sobre los contenidos teatrales netamente pedagógica. Mi trabajo se concentraba en lo artístico, el de Dora en lo pedagógico, y con dos artistas plásticas, Lidia Laudoni y Elsa Carballo, desarrollábamos la estética. Al poquito tiempo de nacer atravesamos un momento muy importante cuando nuestro segundo espectáculo, Callejeando, participó en la Feria del Libro y le ganó en el Concurso Nacional a La vuelta manzana, de Midón, que ya era todo un éxito. El premio mayor fue participar de la Fiesta Nacional del Teatro que se hacía en el Cervantes, y allá nos fuimos, nenes como éramos, guitarrita en mano, ¡a subirnos al escenario del Cervantes! Cuando volvimos a nuestro sótano, que era el lugar más húmedo del mundo, nos poníamos los mamelucos que eran el vestuario de la obra y salíamos a dar la vuelta manzana pero para que se nos secaran. En el mientras tanto, comenzó también una etapa de premios y giras. Nos fuimos a Dinamarca a participar del Hans Christian Andersen con dos espectáculos y ganamos el primer premio. Eran todos espectáculos donde el componente pedagógico tenía mucho peso, algo que mantuvimos durante los diez primeros años y que, luego, entendimos era demasiado, pero fue fundamental para establecer las bases, porque cuando nació La Galera yo no entendía nada de pibes, nada, nada. Cuando lo aprendimos cambiamos la pregunta inicial del qué queríamos transmitir al qué queríamos contar, que aunque suenen similares son puntos de partida bien diferentes. Del uno al otro avanzamos, con el tiempo, desarrollando toda una línea de trabajo en las escuelas, algo que para el crecimiento de La Galera ha sido muy importante.

Lali, vos no participaste de los diez primeros años de La Galera pero sí de los treinta siguientes, desarrollando todo un trabajo no sólo como actriz sino como vestuarista, haciendo precisamente del vestuario de la compañía, una marca identitaria inconfundible.

Lali: Pero fue casi de casualidad, porque yo no me formé como vestuarista, yo soy Maestra Jardinera y estudié teatro. Lo que más me gusta es ser actriz, aunque igualmente me gusta todo lo que pasa con el teatro, yo estoy pendiente de las reservas en la sala, las funciones vendidas en las escuelas, el estado de las producciones. Y algo que para mí ha sido muy importante siempre: poder darle laburo a los actores. Porque está buenísimo que la gente pueda laburar de lo que quiere. Yo fui Maestra Jardinera sólo dos años, e igual me divertí mucho porque era muy creativa y los chicos me adoraban, pero un día hice en La Galera Francisco y Julia y así seguí, jugando a la actriz, viviendo de este proyecto. Porque esos segundos diez años de La Galera, los de calle Corrientes, fueron los años en los que el grupo estalló, fueron los años del crecimiento, el reconocimiento, las funciones en todo tipo de espacios.

Héctor: Fue cuando empezamos a vivir de La Galera. Y retomo esto que decía antes Lali, la importancia de vivir de lo que uno quiere. Porque del teatro no era, no es, sencillo vivir. Exige mucho de vos, una cabeza distinta, el investigar sobre cosas que quizás no estás preparado, el siempre seguir haciendo; pero si querés, podés lograrlo. Porque este, además, es un lugar de mucho entrenamiento para alguien que quiere ser actor o actriz. Un actor en elenco de La Galera hace doscientas funciones por año; en las épocas malas, ochenta; son unas cien veces promedio en las que como actor se sube a todo tipo de escenarios.

¿Cuáles son las condiciones para que un actor, una actriz, forme parte de La Galera?

Héctor: Tiene que atravesar una mínima base de conocimiento y, fundamentalmente, ser buena gente. Porque acá se convive, mucho. Trabajamos de 7 a 17 horas mínimo, y en ese tiempo hacemos, con mucha furia, 4 horas de funciones, eso significa 6 horas de convivencia pura 5 veces por semana más un día del fin de semana. ¡Ni con tu familia vivís tanto!

Lali: Y es igualmente importante la solidaridad. Porque acá no sólo se trata de hacer funciones, acá se carga, se descarga. No es sólo el tiempo en el escenario. Es arrancar, andar, llegar, actuar, volver y todo, todos juntos. Este no es un teatro normal, es mucho remo esto. “Pelear” con el aire libre, los escenarios no tradicionales, los escenarios nunca ideales, ¡los olvidos de utilería, elementos y hasta vestuario!

¿Y qué es lo que aún hoy, con todas estas condiciones, más les gusta del poder hacer este tipo de teatro?

Lali: Para mí la sensación más maravillosa, sin importar cuál sea el escenario en el que estemos trabajando, es que no importa la edad de los chicos en el público, si tienen tres o quince, la sensación del silencio que te dice que están atrapados en la historia que estás contando es única. La risa me encanta, ese momento en que los ves que están con vos, eso no tiene precio, me gusta como el primer día.

Héctor: A mí me encanta trabajar con los chicos más grandes. El trabajo con el lenguaje, el doble juego con las palabras, me encanta. Me divierto mucho, es donde mejor me siento. Trabajo mucho en ver cómo el mismo chiste puede funcionar de una u otra manera según cómo lo hagas. Por eso voy a seguir haciendo funciones en este rubro hasta que el físico me lo permita.



 

PLANETA LA GALERA 
La Galera es una compañía de teatro que en 1978 fundaron Héctor Presa, actor, autor y director; y Dora Sterman, pedagoga, con el objetivo de investigar y desarrollar espectáculos teatrales para chicos y no tan chicos. Con una trayectoria de cuatro décadas, el grupo, al que hace treinta años llegaba la actriz Lali Lastra, pieza fundamental de la compañía, cuenta hoy con más de 140 títulos originales estrenados, y re-estrenados, junto a 500 actores y actrices que han pasado por sus diferentes espacios: desde los años iniciales en el Teatro de La Cortada, de San Telmo, hasta la sala propia del barrio de Palermo inaugurada en 1997, incluyendo las salas del Olimpia, Fundart, el Sha, el Teatro Popular de la Ciudad, los emblemáticos escenarios del Teatro San Martín y el Teatro Cervantes y espacios no convencionales como patios de museos y montones de escuelas en todo el país. También han realizado giras, en la Argentina, por América Latina y en Europa. Los han visto, en total, tres generaciones de espectadores. Niños, adolescentes y familias que se han divertido y emocionado con sus trabajos, por los que La Galera ha recibido montones de premios y distinciones en la Argentina y en el exterior. Además, en 2011 Presa fue elegido por la Fundación Konex como una de las figuras más importantes del espectáculo de esa década y en 2015 fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En 2018 La Galera recibió galardones por sus cuarenta años de historia en los Premios Hugo al Teatro Musical y en los Premios de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE).


Más info: www.lagaleraencantada.com.ar; facebook.com/teatrolagalera/




Algunos de los espectáculos más recordados de La Galera: Musicando (1978), Nueve meses en un ratito (1982), El Hado de Pistacho (1983), Yo así no juego más (1984), Blancanieves y los 8 enanitos (1999), Pido gancho, la historia de Carlitos y Violeta (2000), La arena y el agua (2003), Odisea, el musical infantil (2005), Un elefante ocupa mucho espacio (2006), María Elena (2008), Robin 4x4 Hood (2008), Malas palabras (2010), Lindo el patito feo (2014), El cuiki (2016), Había una vez…una canción (2018); entre muchos, muchos, otros.

 

 

Tags: teatro, teatro infantil, La Galera, Héctor Presa, Lali Lastra, teatro para chicos

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2018 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados